Remodelación de la iglesia
de Santa Maria de la Villa.

         
     
A la que  Francisco  del  Castillo tenía gran
devoción y donde fue  enterrado por deseo
propio.  Actualmente sólo  conservamos su
antiguo  campanario  que  se asienta sobre
un  cubo  de  muralla  y,  al estar separado
del templo, nos recuerda a los campanilles
italianos.